Andi:
Esta fue la primera vez que organizas y llevas a cabo en tu lugar tan milagroso Los Hornillos un taller de Tai Chi. Y te quiero decir que también es el inicio de una unión fraterna entre nosotros. Sentí en tu campo diferentes cosas a las que siento en mi lacasaazul pero en la esencia es lo mismo, la entereza y la fluidez, el compañerismo y la disciplina, la buena y sana comida, pero en especial esas ganas de profundizar, mejorar, descubrir en el arte del Tai Chi.
Te quiero felicitar y desearte muchos muchos Los Hornillos que tanto necesitan nuestra gente.
Un fuerte abrazo.
Agustín.
jueves, 29 de enero de 2009
Para mi amigo y compañero de enseñanza y práctica Andi
lunes, 26 de enero de 2009
Taller de Enero en Los Hornillos
Comentarios sobre el Taller de
Tai Chi Chuan y Yoga Chino en el
Campo los Hornillos
16 y 17 de Enero de 2009.
Muy alto en las montañas, entre los áridos peñascos sin un solo árbol ni arbusto, había una pequeña corriente brotando de la sólida, inaccesible roca; apenas si era una corriente, mas bien un gotear.
A medida que descendía formaba una cascada, solo un murmullo, y bajaba, bajaba hacia el valle; y ahí ya proclamaba su fuerza, el largo camino que recorrería a través de ciudades, bosques y espacios abiertos. Estaba destinada a convertirse en un río irresistible que barrería sus márgenes, purificándose asimismo a medida que avanzara, estallando sobre las rocas, fluyendo a lejanos lugares, fluyendo perpetuamente hacia el mar*.
Lo que importaba no era llegar hasta al mar ,sino ser un río, un río ancho, profundo, rico y esplendido; un río que entraría en el mar para desaparecer en las vastas, insondables aguas; pero el mar se hallaba muy lejos, a muchos miles de millas, y de aquí a entonces estaban la vida, la belleza y el jubilo incesante, nada podía detener eso, ni aun las fabricas o las represas. Era realmente un río maravilloso, ancho, profundo, con tantas ciudades en sus márgenes, tan despreocupadamente libre y sin abandonarse jamás. Toda la vida estaba en sus orillas; verdes campos, florestas, casas solitarias, muerte, amor y destrucción; lo cruzaban largos y anchos puentes de graciosas formas y muy transitados. Otras corrientes y ríos se le unían, pero el era el río madre de todos los ríos, de los pequeños y de los grandes. 
Siempre estaba lleno, siempre purificándose asimismo, y en un atardecer era una bendición contemplarlo, con el color cada vez mas profundo de las nubes y con sus doradas aguas. Pero el pequeño gotear tan lejano, en medio de aquellas gigantescas rocas que parecían concentrarse para producirlo, era el principio de la vida, y el final estaba mas allá de sus orillas y mas allá de los mares. La meditación era como ese rió, solo que no tenia comienzo ni fin; comenzaba y su fin era su comienzo. No había causa y su movimiento era su renovación. Ella era siempre nueva, nunca se acumulaba para envejecer; jamás quedaba contaminada porque no tenía raíces en el tiempo. 
Es bueno meditar, no forzarlo, no hacer ningún esfuerzo, comenzar gota a gota e ir mas allá del tiempo y el espacio, donde el pensamiento ni el sentimiento no pueden penetrar, donde no existe la experiencia.
Krishnamurti. Diario.
Me gustó la calidez del lugar, de los anfitriones Laura, Cristián y Andy. La recepción del grupo, el respaldo de cada uno con cada uno. Con las actividades (que jamás había hecho) estuve muy a gusto, me despertó el interés por profundizar o empezar a trabajar.
No puedo identificar nada que no me haya gustado. Si sale algo prometo comunicarlo.
Muchas gracias por todo.
María.
Volver a lo sencillo. También eso implicó menos análisis de cada actividad y solo disfrutar-
Es bueno comenzar, agradeciendo, simplemente a todos. La experiencia que me llevo, me la llevo: que es lo más importante, y espero poder aprovecharla.. Quiero aprovecharlo! Y lo voy a hacer. Cuando logre utilizarla y cambiar lo que deseo, contaré cuan preciso fue la experiencia.
Me gustaría, en realidad me gusta que la invitación o una actividad por ejemplo a este taller, cuenten o muestre lo que se va a realizar en dicho evento; y de esa forma aceptar asistir y seducirme de realizarlo. Eso sucedió.
Por otra parte me gustó que sea más organizado, mañana esto, la tarde lo otro, y se respete la actividad, aceptando también a quien no se sienta con ganas de realizarlo aunque suene contradictorio; otorgando siempre en el día un momento libre para que cada uno lo aproveche o use como quiera, con quien quiera. La convivencia fue muy buena y la adaptación al grupo mejor, lo que hace la estadía mucho más placentera.
El lugar fue lo idea, no lo sé la próxima vez que vuelva si existe tal posibilidad.
Los anfitriones cumplieron su papel a la perfección, siendo amables y atentos en todo momento.
Lograron en todas las comidas que disfrutáramos de un don que no todos tenemos; y en cada menú mostraron variedad, calidad, cantidad, siempre de un lado artesanal y logrado con mucho amor.
Andy fue un buen maestr
o, me gustó mucho como daba las prácticas; y cada vez que tenía una `pregunta relacionada o no al tema, me brindó una respuesta como un verdadero maestro.
Gracias, espero volver. Rafael.
Silencio, canto de pájaros, gritos de zorros en celo? Relinchos de caballos con calor, sol, agua, paz, camaradería, libertad.
El lugar te llama, la práctica casi innecesaria, un pretexto decimos en joda, un trabajo serio.
Comimos exquisitos desayunos que parecen almuerzos, comidas muy nutritivas. Tiempo cambia, cambia el programa pero el objetivo se da; estar presentes en nosotros, en el este lugar, en este tiempo.
Leer a Krishnamurti, a ver como ese sabio viejo cuenta su experiencia que coincide tanto con lo que estamos viviendo nosotros en Los Hornillos.
Gracias por abrirme las puertas y recibirme y participarme de los eventos. Prácticamente en este taller tuve sensaciones diferentes, que posiblemente tendré que pensar y analizar.
Nuevamente gracias y espero me sigan invitando y teniendo paciencia cuando me retobo con algo.
Hasta pronto, besos!!!
Laura Pérez.
Desde algún tiempo he estado en un estado de confusión espiritual. Antes de venir a este encuentro hice un pedido al creador: “que el mismo diera frutos”
Y así fue, encontré la respuesta – o parte de ella- estoy conforme con ella.
Andy:
A tu pedido:
Si consideramos este encuentro como un solaz de descanso y esparcimiento, está bien como estuvo.
Si se busca profundizar el trabajo, creo que sería necesario algo de más organización e las prácticas, y no dejar todo a que se presente según….
Gracias por todo, mi profundo amor, más allá de las diferencias
¡Salve!
Marta
Me gustó el primer día, fluir e el contacto con el lugar y los otros, las caminatas.
El trabajo de Tai Chi y su enfoque lo sentí interesante; abordado desde la sensopercepción, y terminar el último día con la expresión hacia fuera, el encuentro con la energía del otro y el juego.
Saborear los platos, comidas y postres fue una experiencia que enriqueció el encuentro.
La atención de los moradores, la cabañita, la vegetación, las flores, se conjugaron con armonía y magia.
Me gustaría agregar en la práctica del Tai Chi, además de la consigna, de tratar de tomar conciencia en todos los momentos, hacer y practicar secuencias y formas.
La caminata del primer día me pareció un poco larga.
Un fin de semana intenso, dos días que me parecieron dos semanas; las actividades en el momento justo, en el lugar justo, todo perfecto. No le agregaría ni sacaría nada.
Un regalo para el alma, unas vacaciones hermosas para una mente agotada de tanto pensar.
Un grupo hermoso, un lugar espectacular; lo más importante, tu generosidad inmensa me conmueve.
Después se pueden discutir detalles más o detalles menos,
habrá propuestas que se agregarán o no. Lo más importante es tu bella actitud frente a la vida.
Con afecto
Pablo.
El lugar es hermoso.Las actividades en este lugar tienen un lindo sabor, armónico.Me gustan organizadas así, de un modo fluido y elástico. Pienso que se podría dar sentido a cada momento, vivenciar, antes que una organización más rigurosa.
Ha sido muy bueno, como dije en la ronda de cierre, fue pleno. Inmediatamente me sentí habitada por el lugar. Prácticamente no necesité tiempo de adaptación.
Llegué al campo y estaba en el campo, y la naturaleza me permite un contacto muy fuerte con el Tai Chi.
Me siento muy feliz de haber compartido con el grupo este encuentro; y con respecto a Andy, agradecida en que me haya invitado y de tomar clases con él.
Con alegría.
Cututa.












